ANÁLISIS

El peaje físico de la NBA (Temporada 2009-2010)

hispanosnba.com |

En una competición como la NBA, en la que se juega un día sí y casi al otro también, en la que se acumulan 82 partidos en temporada regular y más de 100 si se quiere ser campeón, el físico cuenta, y mucho, a la hora de superar las expectativas, arruinarlas o mantenerlas.

Repasamos ahora, superado el ecuador de la temporada, el estado físico de los equipos, la enfermería de esta locura llamada NBA en la que los cuerpos se castigan al límite. Un repaso lleno de dolor -muscular, óseo, mental...-. Un repaso que explica más de una situación y puede anticipar algunos futuros.

Jugadores de elite desahuciados

Antes de ir a la valoración grupal, nos quedamos con los jugadores de más renombre que han quedado desahuciados en este curso baloncestístico 2009-2010, que no son pocos.

Algunos quedaron descartados antes de empezar. El caso más sonado, sin duda, fue el de Yao Ming, cuyos pies tienen que soportar un corpachón de 2,26 de altura y muchos kilos de peso. Uno de esos pies dijo basta y con él se esfumó la temporada para la estrella de Houston, que dejó a su equipo desnortado y sin opciones, pues a su baja se unieron los ya casi perennes problemas físicos de McGrady, que cuando por fin se recuperó entró en crisis con los dirigentes de su equipo y fue apartado de la disciplina texana.

Siendo estos 2 casos más que importantes, no son los únicos.

El segundo caso más sonado, tras el de Ming, aunque casi a su altura, ha sido el del número 1 del draft, Blake Griffin. El joven jugador de la Universidad de Oklahoma State estaba llamado a marcar una época desde el principio, iba a causar sensación, a romper moldes con los Clippers, pero el equipo angelino se ha quedado a las primeras de cambio compuesto y sin novia. Una gravísima lesión le dejará en blanco en su temporada de debut y tendrá que ser rookie después del verano.

Griffin se apuntaba así, sin quererlo, a la maldición del número 1 del draft, cuya versión más cercana era la de Greg Oden, que se perdió también por una lesión de rodilla su primera temporada. Lo malo para el gigante de Portland es que este año ha vuelto a romperse. Y otra vez una rodilla le va a dejar otra temporada en blanco. Lo suyo es más que preocupante. Vista la situación, pocos apuestan por su carrera en la NBA, al menos tal y como estaba programada.

Y qué decir de lo que ha pasado en Milwaukee, por ejemplo, donde han visto cómo su jugador franquicia, Michael Redd, volvía a romperse por la misma brecha por la que ya se había roto en el pasado, las rodillas. Para él también se ha acabado la temporada. Y, como en el caso de Oden, al llover sobre mojado, nadie pone la mano en el fuego por que Redd vuelva a ser el jugador que fue.

Este repaso a lo más granado de la enfermería lo terminamos con un jugador que no ha tenido que pasar esta vez por la enfermería para echar por tierra una temporada y quién sabe si su carrera deportiva. Hablamos de Gilbert Arenas, que tal vez debería estar, más que en la enfermería física, en la enfermería mental. Su juego de pistolas en el vestuario le ha salido bien caro y su futuro, ya no solo deportivo sino personal, está en el aire. Puede acabar en la cárcel y eso son palabras mayores.

Piezas importantes en cuestión

Hay jugadores muy importantes o importantes a secas que están viendo cómo su temporada se pone en cuestión por culpa de las lesiones.

El más llamativo es el de Chris Paul, estrella NBA que tuvo una lesión en la primera parte de la temporada y cuyo regreso ha sido más bien efímero, ya que vuelve a estar lesionado y no regresará hasta marzo, como mínimo. Ha jugado 38 encuentros y su equipo se ha resentido, y eso que ha encontrado a un sustituto de relumbrón, el novato Darren Collison.

Otra estrella que ha estado toda la parte inicial de la temporada sin jugar ha sido Kevin Martin, de los Kings. Ya ha disfrutado de 20 partidos, pero su rendimiento no es el de antes, algo que tiene inquietos a los dirigentes y técnicos de Sacramento, que quieren verle cuanto antes al nivel de antaño.

Los 2 jugadores que no han alcanzado ese nivel de antaño han sido Josh Howard en Dallas -ahora ha sido enviado a los Wizards- y Leandro Barbosa en Phoenix. Howard ha jugado 31 encuentros marcados por la irregularidad al no haber alcanzado su plenitud física. Y algo parecido le pasa a Barbosa, que no ha tenido continuidad alguna, que apenas ha rendido a su nivel y que, tras jugar 29 partidos, está ahora mismo lesionado con problemas en una muñeca.

Equipos arrasados

En esto de las lesiones, la buena y la mala suerte juegan un importante papel. Y si no que se lo digan a algunos equipos que están siendo arrasados por la plaga de lesiones, ya sea por cantidad, por calidad o por las dos cosas.

En este capítulo, 4 equipos se llevan la palma: Portland Trail Blazers, Houston Rockets, Detroit Pistons y Golden State Warriors.

Lo de los Blazers es de traca, y pocos se explican cómo el equipo de Nate McMillan ha podido sobrevivir a tal suma de males. En unas horas, Portland se reforzará en el puesto de pívot con Marcus Camby, ya que esa posición de juego se llevó la peor parte dentro de la mala suerte.

A la ya mencionada lesión de Oden, se unió la de su sustituto natural, Joel Przybilla. Ambos quedaron inutilizados para toda la campaña. Además, Outlaw -que va a ser traspasado- sólo ha podido disputar 11 partidos, Batum -que ya ha regresado- sólo ha jugado 10, el novato australiano Patrick Mills empezó lesionado y se perdió media temporada, Rudy Fernández faltó varios partidos por el mal estado de su espalda y a su estrella, Brandon Roy ha tenido problemas musculares y hoy tiene previsto su regreso. En definitiva, McMillan ha tenido que jugar muchas noches con una alineación de circunstancias y sin pívots.

Luego está Houston. Un caso que ya hemos mencionado. Aquí, el desastre viene más por la calidad que por la cantidad. Unos Rockets sin Ming y McGrady pueden hacer cositas, pero nunca aspirar a grandes cosas, como así está pasando.

También la calidad juega un papel crucial en Detroit Pistons, que está haciendo una horrenda temporada lastrado por los problemas de 3 de sus hombres fundamentales: Richard Hamilton sólo ha jugado 24 encuentros, Ben Gordon se ha vestido en 32 ocasiones y Tayshaun Prince lo ha hecho en 18. Casi nunca han coincidido en pista. Ahora, precisamente, todo el equipo está sano, pero a estas alturas los Pistons ya han perdido el tren.

Finalmente, la cantidad es la que ha matado a los Warriors, que han acudido a más de un partido con sólo 8 jugadores disponibles, el mínimo posible, lo que ha obligado a algunos jugadores a jugar minutadas.

En el caso del conjunto californiano la lista también es de traca, como en el de Portland: Morrow (39 partidos disputados), Randolph (33), Biedrins (26), Turiaf (23) y Radmanovic entrando y saliendo. Pero lo más grave ha recaído en dos jugadores: Kelenna Azubuike ha jugado 9 partidos para decir adiós a la temporada y Raja Bell sólo ha disputado 6 y parece que no volverá a las canchas hasta mediados de marzo con suerte.

Una prueba de lo importante que es mantener al equipo sano la dan los rendimientos espectaculares de Memphis y Oklahoma City. Estos dos equipos apenas han tenido lesiones y todos sus hombres importantes han jugado prácticamente todos los partidos. Una enfermería vacía es la que puede ofrece la posibilidad de la continuidad y de la conjunción.

Otros jugadores con problemas

Pero hay más jugadores con cierto nombre -algunos venidos a menos- en problemas. Hay casos de jugadores que entraron por la puerta grande de los primeros puestos del draft y que no levantan cabeza, casos en los que se une el mal estado físico y el escaso desarrollo mental. Eddy Curry y Darko Milicic, ambos en los Knicks, son dos buenos ejemplos. Han jugado esta campaña 7 y 8 partidos y siguen en el dique seco. Del primero se dice que, si todo va bien, volverá a mediados de marzo, cuando la competición no tenga nada que ver ya con los neoyorquinos.

Otro jugador que no ha terminado de romper, pero cuyo rendimiento ha sido infinitamente superior al de Curry y Milicic es el de Tyson Chandler, que sólo ha podido saltar a la cancha en 27 encuentros y cuyo estado de salud preocupa y mucho de cara al futuro.

Después, hay bajas que han sido y son importantes para sus equipos aunque no fueran lesiones de importancia. Nos referimos a Pau Gasol en los Lakers, al dúo Delonte West-Mo Williams en los Cavaliers, a Kevin Love en Minnesota o a Devin Harris y Yi Jianlian en los Nets.

Desgaste físico de los hispanos

En cuanto a los jugadores hispanos, hasta 5 han tenido problemas durante la temporada: Pau Gasol (Lakers), José Manuel Calderón (Toronto), Rudy Fernández (Portland), Eduardo Nájera (Nets y Mavs) y Francisco García (Sacramento).

De todos ellos, lo más grave lo ha padecido y padece el dominicano García, que todavía no ha podido debutar esta temporada tras sufrir una de las lesiones más desgraciadas que se recuerdan. Una mala suerte tremenda la del alero de los Kings, que vio cómo su muñeca se quebraba al romperse una gran bola hinchada en la que apoyaba su espalda para hacer pesas. Aún no se sabe muy bien cuando regresará, aunque se rumorea que su aparición puede ser inminente.

Los demás casos son distintos. Nájera, ya veterano, lleva 2 temporadas con continuos problemas físicos. Este año sólo ha jugado 18 partidos, pero no todas sus ausencias han sido por lesión, ya que más de un encuentro no lo ha jugado por decisión técnica.

En cuanto a Pau Gasol, Calderón y Fernández han jugado 37, 39 y 36 partidos. Esas ausencias apenas han pesado en el rendimiento y peso en los Lakers de Gasol. Sin embargo, han lastrado la temporada de sus dos compatriotas, que han perdido posiciones en las rotaciones de sus equipos.