TEMPORADA REGULAR 2012-2013

OKC gana con 37 de Westbrook; Lakers no anota en los 6 minutos finales

Avery Bradley y Paul Pierce encabezan la victoria de Celtics en Filadelfia

Denver llega a los 40 triunfos tras imponer su ley ofensiva en Sacramento

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Los Lakers tienen el problema de que van a tener que luchar lo suyo para acceder a los playoffs. Pero sufren un problema añadido de difícil solución: no son competitivos ante equipos grandes. Ante OKC se volvió a demostrar. Los Thunder están varios pasos por delante.

Al menos, a día de hoy. Parece claro que mientras los angelinos buscan una identidad de juego y de espíritu colectivo, los de Oklahoma ya sólo se ocupan de pulir la gran química que les acompaña desde hace tiempo. Thunder ganó cuando y como quiso a Lakers con un estelar Russell Westbrook, autor de 37 puntos, y un muy buen Kevin Durant. ¡Lakers no anotó un solo punto en los 6 minutos finales!. ¡Y OKC sólo perdió 2 balones en todo el partido, todo un récord!. Dos datos que hablan a las claras de la ofensiva y la defensiva californiana.

Mejor les fue a los Celtics, que ganaron en Filadelfia con ofrecimiento ofensivo, muy revelador, de un Avery Bradley que hizo un gran partido. Mientras, Denver logró su triunfo número 40 de la temporada tras imponer su infernal ritmo de juego en Sacramento. Estos Nuggets de George Karl tienen una de las plantillas más equilibradas de la NBA y juegan bien a este deporte.

OKC acelera al final y gana

Aunque los Lakers estuvieran cerca de los Thunder en determinados momentos del partido, siempre se sintió que era una cercanía irreal, porque daba la impresión, y así ocurrió, que en cuanto los locales apretaban un poco el acelerador la igualdad se deslucía hasta desaparecer. Vencieron 122-105 los de Scott Brooks, un resultado demasiado abultado si se tiene en cuenta que Lakers andaba a 5 puntos (110-105) a 6 minutos del final. Pero es que el parcial a partir de ahí fue de 12-0. Incapaces los angelinos de anotar en los 6 minutos finales. Porque la grandeza de un equipo se mide, casi siempre, por su defensa.

Resulta verdaderamente complejo ganar un partido en el que al descanso se han encajado 71 puntos. Esos fueron los puntos que les endosó OKC a Lakers en los primeros 24 minutos de juego para llegar al ecuador del choque 16 puntos arriba. Los californianos parecieron salir con otro aire en el tercer cuarto y consiguieron que no se les escapase el partido. Hasta que en los últimos minutos del partido se dieron de bruces con la realidad. Equipo que defiende, OKC, gana; equipo que defiende a veces, Lakers, suele perder.

OKC goza de una incuestionable fuerza en su casa, donde 27 de los 31 partidos que ha disputado. Pero su fortaleza está en las mismas piernas y cabezas de sus jugadores. En unos más que en otros, claro. Anoche, por ejemplo, Westbrook anduvo crecido. Tiró 29 veces, anotó 37 puntos, capturó 10 rebotes, repartió 5 asistencias. Fue el rey del partido. Tampoco le fue mal a Durant, autor de 26 tantos, 9 rebotes, 3 tapones y 3 robos. Ya lejos, el tercer anotador fue Serge Ibaka (13 puntos y 6 rebotes, ¡salvaje su doble tapón a Dwight Howard y Earl Clark)... y para más dolor de corazón, el veteranísimo Derek Fisher le metió 10 puntos en 18 minutos a su ex equipo, Lakers.

Durante el partido se comprobó una máxima incuestionable. Cuando hay que correr, no hay color entre Thunder y Lakers. Los primeros son más jóvenes, más atléticos y tienen un físico en perpetua liberación de energía. También andan con las mentes más frescas. Por mucho que le pese a Mike D'Antoni, la realidad no falla.

Los Lakers comenzaron el partido con el susto de Kobe Bryant, que a los 2 minutos de juego se hizo daño en un codo ante la pegajosa marca de Thabo Sefolosha. Pero la cosa no pasó de un mero incidente pasajero. Kobe volvió a ser santo y seña de la ofensiva visitante sin necesidad de abusar del tiro, ni mucho menos. Acabó con 30 puntos Bryant, la referencia del ataque junto al acierto de Steve Nash, autor de 20. Doble doble bajo de Earl Clark y otro partido de Dwight Howard dedicado a la intendencia. Menudo desperdicio. Hizo 16 rebotes, pero sólo 6 puntos tras terminar con un inusual 1 de 7 en el tiro de campo. Y los Lakers, tirando más de individual que de un sentido colectivo, volvieron a perder ante un equipo poderoso. Como viene ocurriendo en la presente temporada.

Los Celtics no fallan en Philly

Mejor que a los Lakers en Oklahoma les fue a los Celtics en Filadelfia, donde ganaron a los Sixers por 101-109 para afianzar su séptima plaza en el Este. Vencieron los célticos con solvencia, sin pasar apuros, teniendo como referencia ofensiva a un Avery Bradley que se erigió en potencia anotadora. Bradley hizo su mejor marca de la presente campaña, 22 puntos, que acompañó con 7 rebotes, 5 asistencias y un gran trabajo defensivo. Gran partido el suyo.

Pero no sólo de Bradley vivieron los Celtics. También lo hicieron de un notable Paul Pierce, hacedor de 18 puntos, 11 rebotes y 7 asistencias, y autor de 4 triples sin fallo alguno. Además, Kevin Garnett sumó otros 18 puntos. ¡Pierce y Garnett, menuda escolta para Bradley!.

Los Celtics gozaron además de la aportación de energía y puntos desde el banquillo procedentes de Jeff Green y el fichaje de febrero Jordan Crawford. Y triunfaron gracias a su gran acierto en el triple y su gran poder coral (asistieron 34 de sus 42 canastas).

Los Sixers encontraron un posible filón en las pérdidas del rival. Boston extravió 22 balones que no le pasaron factura de milagro. El equipo local intentó lo indecible en el último cuarto para ponerse a tiro de los bostonianos en el marcador, pero nunca gozó de la cercanía suficiente como para presionar realmente al rival. Hasta 7 de sus jugadores hicieron dobles figuras anotadoras. Los mejores, Thaddeus Young (19 puntos y 10 rebotes), Evan Turner (18 con 9 rebotes y 7 pases de canasta) y Jrue Holiday (otros 18 con 10 asistencias y 4 robos). Pero los Celtics se impusieron con justicia. Y llevan, por cierto, 12 victorias en los últimos 16 partidos, con Rajon Rondo ausente.

Denver no detiene su fenomenal marcha

Los que no se detienen son los Nuggets. La alegría de su juego es indiscutible, pero también su efectividad. Anoche, ganaron en Sacramento (113-120) para sumar su sexta victoria consecutiva y convertirse en el cuarto equipo del Oeste que alcanza las 40 esta temporada. Lo hicieron sin perder un solo signo de su identidad. El equipo volvió a ofrecer una ofensiva más que fluida -70 puntos en la segunda parte-, anotó 60 puntos en la pintura -es la escuadra de la NBA que más anota en la cercanía del aro- y terminó con un 54% de efectividad en el tiro.

No hay duda de que Denver goza de buena salud. Su 40-22 así lo atestigua. Y la profundidad de su plantilla tiene escaso parangón en la liga.

Ty Lawson volvió a demostrar su fantástico estado de forma y acabó con 23 puntos y 7 asistencias, Danilo Gallinari tuvo una noche certera y lúcida desde el triple -5 de 6- para aportar 23 puntos y Kenneth Faried se fue a 19 con 12 rebotes. Muy buena la aportación también de Andre Miller y Kosta Koufos... y nueva exhibición de JaVale McGee en el capítulo intimidatorio: 4 tapones en 21 minutos. Su relación tapones-minutos empieza a asustar.

Los Kings intentaron seguir el ritmo frenético de los Nuggets hasta morir deportivamente en el intento. Marcus Thornton volvió a ser su mejor hombre -32 puntos y 5 triples partiendo del banquillo-, el pequeño Isaiah Thomas logró 23 tantos y 8 asistencias y el interior Jason Thompson añadió 18 puntos. Mientras, el díscolo DeMarcus Cousins ofreció su particular visión bipolar del mundo: 13 rebotes, 5 tapones y un 1 de 12 en el lanzamiento a canasta.

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